martes, 6 de diciembre de 2016

La burla negra de José Mª Castroviejo

José Mª Castroviejo fue abogado, polígrafo, y quien fue quizás el dueño de la más cuidada y preciosista prosa española del siglo XX, a decir de su amigo y prologuista, Álvaro Cunqueiro. Apareció Castroviejo por este baluarte con motivo de varias de sus novelas, en concreto Memorias de una tierra, Las tribulaciones del cura de Noceda y Los paisajes iluminados. Amante del mar y de la costa atlántica gallega encontró en un hecho histórico de piratería un motivo para esta novela de mar que hoy se presenta. El ejemplar de mi biblioteca fue editado por Magisterio en su colección "novelas y cuentos" en 1973, que yo creía única hasta que mi admirado Miguel d'Ors citó en un artículo una edición de este libro de 1955 que desconocía.
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Sea como fuere, La burla negra cuenta la historia del último de los piratas españoles, el pontevedrés Benito Soto, ahorcado en Gibraltar en 1830 poco después de que la mayoría de su tripulación lo fuera en Cádiz. La burla negra es el nombre con que bautizan a un bergantín brasileño armado en corso y llamado originalmente "El defensor de Pedro". La recreación de los asaltos y robos, de la extrema violencia a bordo y de las dificultades de obtener beneficios de la mercancía robada son parte del relato que cae en su parte final en unos capítulos más tediosos en que relata el juicio y sus muchos vericuetos legales.
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El verdadero protagonista de la novela no es Soto, sino Víctor Saint-Cyr de Barbazán, un joven y apuesto noble francés, que fue el segundo de Soto. La novela es un notable relato de mar donde el vocabulario específico, jarcias, trinquete, bauprés, ..., es dominado por Castroviejo, viejo lobo de mar. El ritmo decae a partir del juicio pero no así el interés de esta novela, que está al nivel de los grandes novelistas briténicos del género.