sábado, 21 de marzo de 2015

Marchas por la ¿dignidad?

Hoy 21 de marzo no sólo comienza la primavera y es jornada de reflexión en Andalucía sino que también se van a perpetrar una serie de marchas en Madrid que, avanzando como en una operación militar, en nueve columnas, sobre la capital y bajo el sorprendente nombre de Marchas de la dignidad, pretenden concentrarse en la Plaza de Colón sobre las seis de la tarde. Al lado pueden ver uno de los carteles anunciadores de la convocatoria.
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Lo primero que llama a atención es el logo, visto ya por el centro de Madrid, con la fecha 22M, lo cual sorprende ya que las citadas marchas son el 21M. Quizás sea obra de un infiltrado que pretende torpedear, desde dentro, la marcha en la esperanza de que un número de participantes se presente mañana, con 24 horas de retraso. En cualquier caso no es muy afortunado, de lo que nos alegramos en esta garita, por lo que explicamos a continuación.
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Como se ve en el cartel, la marcha pretende "caminar" hacia una Huelga General. Huelga que ni ha sido anunciada, ni hay sindicato visible tras este anuncio, lo que resulta especialmente preocupante por el sesgo involucionista, al estilo agit-prop, que lleva consigo.
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El dibujo con unas botas militares de las que salen unos sarmientos tampoco dejan muy clara la naturaleza de esta convocatoria, pero resulta nuevamente confusa e inquietante.
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Se hace una genérica reclamación de derechos que están, grosso modo, consagrados en nuestro ordenamiento constitucional, como el techo, los servicios públicos o el trabajo. Aunque se ha de reconocer que la situación económica actual los ha hecho tambalear, también es cierto que las medidas para paliar los problemas señalados no son muy realistas ni eficaces. Por ejemplo, convocar una huelga general, ¿es el mejor camino para crear empleo digno?
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Lo de "no al pago de la deuda" tiene su gracia, cuando nuestra realidad se ve en el espejo griego, en que todas estas soflamas quedan en mera verborrea. Pero resulta curioso que se pida la adhesión a esta petición a personas que, como yo, no sabemos qué es, ni cuál es el origen, de la deuda, aunque lo sospechemos vagamente.
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Para terminar, la inclusión de la oposición al TTIP, un proyecto de acuerdo comercial entre la UE y los EEUU, resulta conmovedora dado que el 99,9% de los participantes, y de los lectores de estas líneas, y me incluyo de nuevo, ignoramos qué es esto. Poco importa. Esta tarde veremos cómo, bajo la inclemente lluvia de Madrid, varias decenas de indocumentados gritan consignas contra cosas que desconocen, para pasar, poco después, al cóctel molotov, el apedreamiento a la Policía y otras "expresiones democráticas" que, al parecer, buscan la dignidad.
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Preocupante resulta, junto a la militarización de los signos de estas protestas de la izquierda radical, la banalización de la violencia que se desprende de las declaraciones de algunos de los cargos políticos convocantes de las marchas como por ejemplo, ”Estamos en una situación de emergencia” (Julio Anguita del Frente Cívico), “Las Marchas son el espíritu de la rebeldía” (Diego Cañamero del SAT), “Los derechos hay que reclamarlos en la calle” (Juan Antonio López de Uralde de Equo) o “Seremos implacables” (Felicitas Velázquez del PCE).
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Estemos alerta porque cuando se juguetea con la violencia, y esta noche veremos una ración de ella, banalizándola y arrojando a pobres desesperados "a la lucha", se pueden alcanzar situaciones insostenibles y puntos de no retorno que se han de evitar a toda costa.