sábado, 7 de marzo de 2015

Kingsman. Servicio Secreto de Matthew Vaughn

Matthew Vaughn es un director de cine británico que ha dirigido varias películas en las que la fantasía y los superhéroes son protagonistas, tal es el caso de Kick-Ass de 2010 o X-Men: Primera generación en 2011 que obtuvo una cierto éxito de crítica y taquilla. Ambas películas citadas tienen en común con la que hoy se presenta en que tiene su guión basado en un cómic. Esta es una película y que cuenta con algunos de los mejores actores británicos de la actualidad como el genial Colin Firth, que ganó un Oscar por El discurso del Rey, o como el veterano Sir Michael Caine, o el no menos veterano norteamericano Samuel L. Jackson (Pulp fiction, Django desencadenado) en el papel de malo absoluto.
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Kingsman. Servicio Secreto cuenta la historia de un veterano agente secreto inglés Harry Hart, (a) "Galahad" que debe seleccionar y entrenar a un joven sin estudios ni inquietudes, hijo de un compañero muerto en acto de servicio, que promete convertirse en un competitivo agente gracias a un exigente programa de entrenamiento. Al mismo tiempo, una amenaza generada en la mente retorcida de un multimillonario perverso, pero bienintencionado a su estilo, se cierne sobre el mundo.
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La película es un cómic y eso se nota e incluso se agradece ya que para el desarrollo de la acción cuenta con espectaculares efectos especiales y un ritmo trepidante. Aparecen en varias ocasiones guiños evidentes a las películas de James Bond. Las actuaciones brillantes y una buena banda sonora completan los ingredientes para una buena y entretenida película.
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Pero además de eso, Kingsman lleva un mensaje de cierta crítica a la sociedad inglesa y rompe una lanza por la elegancia, cuando sitúa de un lado a los malos y horteras, independientemente de su dinero, que llevan una permanente gorra ladeada, como el típico tontaco al uso, frente a los buenos, los que salvan al mundo, que son unos tipos en los que las buenas maneras y la elegancia en el vestir son parte de su ser. Por ejemplo, la frase "Manners maketh man" (Los modales hacen al hombre), que es el lema del Colegio Winchester, uno de los más refinados Public Schools ingleses, sea la que da comienzo, en dos ocasiones, a una trifulca que marca el triunfo del caballero sobre el hooligan, del bien sobre el mal. Quizás por eso The Guardian condenó esta película como "sólidamente conservadra". Quizás por eso me gustó.