miércoles, 10 de septiembre de 2014

Iraq, el PP y la costumbre de equivocarse.

En 2003, por diversos motivos, más cercanos a los esgrimidos por San Juan Pablo II que por los de Llamazares, me opuse a la intervención española en Iraq. Lo motivos de esta guerra no estaban claros y, en cualquier caso, no nos afectaban. El entonces Presidente del Gobierno Aznar decidió meterse en esa guerra y además lo hizo de forma timorata, sólo tras la campaña militar que derrocó (y mató) a Saddam Hussein. Las consecuencias de esa guerra injusta se sintieron en España con una furibunda campaña política de la izquierda, que acertaba en el qué, pero no en el cómo. 
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En 2004, tras un atentado brutal cuyas conexiones con Iraq, siempre indirectas, quedan en el mundo de la conjetura, la vociferante izquierda ganó las elecciones y se retiraron las fuerzas españolas de Oriente Medio en un ejercicio de torpeza internacional que nos enemistó con EEUU y nos colocó en el grupo de los "no fiables". El PP tiene mala conciencia por ello lo que, junto a su indolencia, le incapacita para tomar decisiones acertadas y justas, también respecto a Iraq.
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Hoy el PP, nuevamente en el Gobierno, vuelve a equivocarse pero ahora por motivos diferentes, pero en esencia iguales. Hoy, lo que sucede en Siria e Iraq afecta de modo directo a nuestra seguridad y a nuestra estabilidad. A la nuestra y a la de nuestros nietos. El Estado Islámico, heredero del ISIS, o Estado islámico de Iraq y Sham (Levante, en árabe), heredero a su vez de Al Qaeda en Iraq o Al Qaeda en la Tierra de los dos ríos, ha presentado batalla en Siria y está a punto de derrocar al gobierno de Iraq. Un grupo terrorista brutal en sus métodos y masivo en su composición, ya que está formado por decenas de miles de combatientes, ha proclamado, por primera vez desde la expulsión del Sultán de la Sublime Puerta en 1924, un Califato. Es decir el líder del Estado Islámico, Abu Bakr al-Bagdadi, un iraquí de 42 años, se ha proclamado líder religioso mundial del Islam. Su éxito no se ha hecho esperar y decenas de miles de jóvenes en Oriente Medio le siguen hasta la muerte y avanzan sembrando el terror, aniquilando cristianos y otros "herejes" y "apóstatas". La central de Al Qaeda, escondida desde 2001 en las montañas de Pakistán, temen por su liderazgo en la Yihad mundial ante el empuje arrollador de otro Islam más brutal y heterodoxo. Más aún que el los herederos de Osama Ben Laden.
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Mientras tanto, en Madrid, seguimos pensando que la elección directa de alcaldes es lo más importante para nuestro futuro... Y lo pagaremos.

3 comentarios:

LFU dijo...

Inquietante reflexión. Me preocupa la insistencia de Obama en limitar la intervención a un ataque aéreo, sin ocupar el terreno y dejando la conquista del éxito a los árabes aliados. Me gustaría saber tu opinión.

Abu Saif al-Andalusi dijo...

Volver a Iraq es para los americanos el triste recuerdo de una guerra inútil en la que murieron 4500 jóvenes y resultaron heridos más de 30.000, muchos con secuelas irreversibles. Políticamente USA no va a regresar.
Militar y políticamente el problema es más sutil, pero no menor. La presencia de los EEUU en suelo iraquí sería motivo suficiente para que muchos suníes se unieran al Estado Islámico. USA, nuevamente, sería parte del problema y no de la solución. Todo ello con independencia de que en el terreno "tengan gente" nunca declarada. Las armas de precisión sólo son eficaces con información de precisión y para eso hay que mancharse las botas...

LFU dijo...

Gracias