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Supongo que trabajar con caballos en cine es complicado, incluso si se ruedan imágenes "robotizadas". Pero el gran problema de esta historia es que el protagonista es incapaz de emocionarnos o de trasmitirnos nada, o muy poco. Siendo generosos podemos hablar de esfuerzo, afán de superación, lealtad, justicia, incluso. Pero el equino no es capaz de transmitir esos mensajes. Los humanos que le rodean tampoco. Quizás por eso esta película no se llevó ninguno de los seis Oscar para los que se le había seleccionado.
.Supongo que trabajar con caballos en cine es complicado, incluso si se ruedan imágenes "robotizadas". Pero el gran problema de esta historia es que el protagonista es incapaz de emocionarnos o de trasmitirnos nada, o muy poco. Siendo generosos podemos hablar de esfuerzo, afán de superación, lealtad, justicia, incluso. Pero el equino no es capaz de transmitir esos mensajes. Los humanos que le rodean tampoco. Quizás por eso esta película no se llevó ninguno de los seis Oscar para los que se le había seleccionado.
Técnicamente la película está muy bien hecha, con escenas espectaculares gracias al espectáculo que es siempre un caballo al galope y gracias a los paisajes verdes e idílicos de Devon o los atormentados y lunares de un Flandes en guerra.
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Reconozco que, como amante de los caballos y jinete, ahora inactivo, he disfrutado con las imágenes ecuestres, aunque hubiera preferido ser yo quien cabalgara por la campiña

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Esta película incluye un mensaje buenista y pacifista un poco ridículo. La historia del padre, héroe de guerra avergonzado, la destrucción gratuita, los desertores alemanes "buenos" fusilados, nos mandan un mensaje burdo, previsible y, además, falso. Al menos no es una película antimilitarista ya que las figuras de los militares, sean británicos o alemanes quedan, más o menos bien parados.
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