sábado, 24 de marzo de 2012

Intocable de Olivier Nakache y Éric Toledano

La película Intocable ha sido uno de los mayores éxitos de público del cine francés, siendo la tercera película más vista de todos los tiempos en el país vecino. El motivo lo explica, creo que acertadamente Julio Chico en su blog.
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El caso es que la cinta dirigida por Olivier Nakache y Éric Toledano es agradable, optimista, está muy bien hecha, cuenta con unos actores que vuelan alto y nos sitúan ante una historia real, la de Philippe Pozzo di Borgo, aristócrata tetrapléjico francés y su relación con el inmigrante que le cuidó, Abdel Sellou. Se sale del cine con ánimo y eso, en los actuales tiempos, siempre es de agradecer.
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La película es divertida con golpes de humor buenos, algunos, desternillantes, pero sólo es un divertimento con buen sabor de boca final. Verdaderamente la película no te involucra ni te reclama su atención, eres un ser pasivo, inercial, externo; es decir es una película que se deja ver sin hacer mella. Es, además, una película hedonista. Lo material, lo sensible, lo afectivo es el centro de la trama sin que lo moral aparezca por ninguna parte. No aparecen comportamientos que produzcan rechazo o si los hay son ajenos a la trama y, por tanto, prescindibles.
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La sociedad francesa no es abiertamente racista, es, en cambio, abierta y permisiva, pero no hasta el extremo que nos muestra la película. Pasen un buen rato, disfruten de una interesante película, pero no se crean (casi) nada. En Francia hay muchos inmigrantes como el bueno de Idriss, pero no olvidemos
que en Toulousse vivía Mohamed Mehar.