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Salta la alambrada es un grito deseperado para aquellos que dudan, para los frios, para los indolentes, para los faltos de moral, en definitiva para una inmensa mayoría de españoles que si conocieran la realidad del aborto y le quitaran su componente ideológica abominarían de esta monstruosidad.
Salta la alambrada es un grito para los que todavía esperan, escondidos en la masa, a que alguien les indique el camino de la justicia y la libertad. El camino por el que la dignidad humana y el derecho a la vida se mantienen incólumes tras las Campanas de la Libertad.
Salta la almabrada es una acusación contra aquellos que, con falsa poesía, pretenden convencernos que nos van a ampliar nuestros derechos... pero, como siempre ha sido, negándoselo a los más inocentes y desvalidos.
Salta la almabrada es una acusación contra el totalitarismo moral de los nuevos apóstoles de la muerte que con nuestro dinero propagan una moral de destrucción y odio.
Pero Salta la alambrada es también un grito de esperanza, de esperanza en el Hombre, de esperanza en Dios y de esperanza en los valores que el pueblo español atesora bajo mil capas de mugre ideológica que ciega sentimientos y obceca voluntades. Para despertar esos valores sólo hay un camino:
Salta la alambrada es un grito para los que todavía esperan, escondidos en la masa, a que alguien les indique el camino de la justicia y la libertad. El camino por el que la dignidad humana y el derecho a la vida se mantienen incólumes tras las Campanas de la Libertad.
Salta la almabrada es una acusación contra aquellos que, con falsa poesía, pretenden convencernos que nos van a ampliar nuestros derechos... pero, como siempre ha sido, negándoselo a los más inocentes y desvalidos.
Salta la almabrada es una acusación contra el totalitarismo moral de los nuevos apóstoles de la muerte que con nuestro dinero propagan una moral de destrucción y odio.
Pero Salta la alambrada es también un grito de esperanza, de esperanza en el Hombre, de esperanza en Dios y de esperanza en los valores que el pueblo español atesora bajo mil capas de mugre ideológica que ciega sentimientos y obceca voluntades. Para despertar esos valores sólo hay un camino:
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Y hoy es el día. Rebélate y ¡¡Salta la alambrada!!
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