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Es este libro un retrato de una época contado en primera persona por Pepín Bello, morador en los años 20 de la Residencia de Estudiantes, miembro, casi olvidado, de la generación del 27 y amigo de todos sus genios. Entre sus páginas vemos pasar con naturalidad y desprovistos de mitos y falsedades, al gigante Lorca, sobre quien gira la vida intelectual española de una época, a Buñuel, Dalí, al torero Sanchez Mejias, a Alberti y a muchos más que tenían su hueco en la memoria ese oscense centenario que era Don José Bello, fallecido a principios de 2008 con casi 105 años.
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Entre anécdotas graciosas o trágicas se van desgranado los misterios de una época, las relaciones personales entre los genios y artistas de esa época apasionada y apasionate antesala del suicidio de España del que Pepín Bello es un testigo de excepción.
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Si quieren disfrutar de la crónica cultural y vital de una época mágica del arte español y descubrir misterios que se nos ocultaron durante años, como la amistad entre García Lorca y Jose Antonio Primo de Rivera, este es su libro. Si, en cambio, prefieren vivir aletargados en la "historia cultural oficial", olvídenlo, les amargará la vida conocer la realidad de primera mano.
4 comentarios:
Y María Zambrano, discípula de Ortega, con el Ausente y el "Gayranadino". Por no citar a Alberti y María Teresa León, pistolera de trapío en el 36 y abandonada a su suerte cuando le cayó el Alzeheimer encima. Luego Aznar visitó al vate, ya gaga, cuando Azaña era de lectura obligarotia en el PP. También en la dicha residencia, a principios de los 50, Muley Hassan, hijo de Mohamed V, entonces desterrado por Francia, el chico criándose entre Tánger y la General de Zaragoza. ¿Sigo?...
Un abrazo
Jorge
Gracias Jorge por tu siempre bienvenida y precisa participación en este balurate
Abu
Oh, Abu Saif! me alegran estas coincidencias librescas.
Además te diré que en este libro cita Pepín Bello en un par de ocasiones a Chesterton, recordando la visita que hizo a la Residencia de Estudiantes.
Te sigo a partir de ahora.
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Encantado, Alfaraz. Creo que nuestras coincidencias van más allá de la curiosidad intelectual
Un abrazo
Abu
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