miércoles, 14 de mayo de 2008

Jaipur, Legutiano, Israel... El valor de la vida.

No son buenos tiempos para los que amamos la vida con profunda reverencia y agradecimiento permanente a Dios, pero que sabemos que vale la pena jugársela por unos ideales, sustentados por una moral hecha de Justicia, Libertad y Dignidad humana.
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Ayer, la garra islamista más feroz volvió a descargar su ira irracional en Jaipur llevándose la vida de casi 100 hindúes. De esta forma, los yihadistas marcan, sobrepasándolos una vez más, los límites de la cordura y el valor de la vida para los que no piensan como ellos, como antes hicieran en Londres, New York o Madrid y a diario en Afganistán, Argelia, Iraq...
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Hoy ha sido en Legutiano, o Villareal de Alava, donde ETA ha vuelto a sembrar su semilla de odio en el corazón de Vasconia. El fruto ha sido de nuevo un ramillete de flores rojas y amarillas adornado un tricornio roto, las lágrimas amargas de miles de familias, un futuro negro y vacio para esa tierra donde, al amparo de ciertos ideólogos de la "paz", de un cobarde y temporal armisticio, en realidad, los miserables tienen voz y voto y los corazones nobles solo lágrimas de charol negro. Tanto los que desde las sucias sombras aprietan el gatillo contra los que piensan diferente como quienes desde enmoquetados despachos adoptan una postura grave mientras contienen el rictus de un semblate satisfecho, no se merecen ni siquiera nuestro odio, porque la esperanza de que llegará un dia en que sobre las verdes colinas de Vasconia vuelva a sonreir la primavera no la podrán matar jamás.
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Por ultimo, hoy, 14 de Mayo, hace 60 años se fundó el Estado de Israel. La dudosa legalidad de su constitucion y las más que discutibles "politicas de seguridad" de Tel Aviv hacen de este joven estado y esta vieja nación objeto de la saña y de los odios de muchos, a veces de forma irracional. La hemiplejia moral a la hora de olvidar las acciones palestinas contra indefensos ciudadanos israelies, como la de hoy sobre Ashkelon, de donde viene la foto adjunta, son una muestra de la grave enfermedad que padece Occidente, condenado únicamente a la única democracia de la Oriente Medio y nunca a los que como hoy matan a niños en un centro comercial. Y es precisamente aquí, en Tierra Santa, donde le valor de la vida, tanto de palestinos como de israelíes o libaneses, alcanzan sus más bajos precios, despreciando el mensaje de un judio palestino, cuya vida fue entregada para nuestra redención hace dos milenios.
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Y es que cuando se utilizan las diferencias de raza, religión o pensamiento para justificar la muerte de otros, te apartas del mensaje de Paz y Redencion nacido en Belén, un barrio de Jerusalén, y te acercas a Jaipur o Legutiano para aspirar los hedores de la muerte.

1 comentario:

Kahlenberg dijo...

Me ha gustado muchísimo el ultimo párrafo Abu, gran artículo, espero que los yihadistas, los etarras, los judios, los palestinos y la gente se de cuenta de que así no van, nivamos a ninguna parte.

Un saludo