sábado, 17 de mayo de 2008

El dolor y la dignidad de una viuda

Mª Victoria Campos, la viuda del Guardia Civil Manuel Piñuel asesinado en Villareal de Álava hace dos dias, nos ha dejado su testimonio de dolor y dignidad al que sólo podemos contestar a sus ¡Viva España! y ¡Viva la Guardia Civil!, con un fuerte ¡Viva! y con un abrazo que le diga que no está sola, que nunca estará sola y que venceremos por que somos más, pero sobre todo porque somos mejores y porque tenemos la razón. La razón que nos da el dolor y la dignidad de Mª Victoria y de tantas otras que han sufrido lo mismo que ella.

1 comentario:

Juan dijo...

Hoy sábado 17 de mayo en Madrid se ha inaugurado un monumento por las victimas del terrorismo en la plaza de la Republica Dominicana donde fueron asesinados 14 jóvenes guardia civiles en 1986, heridas 40 personas en un vil atentado de la banda terrorista ETA, cuyo principal ejecutor estará libre dentro de unos meses.

Y me siento triste, triste por lo que ocurrió y mas triste por las pocas personas que hemos acudido al acto.

No estaba llena ni la mitad de la plaza, muchas personas mayores y pocos jóvenes, algunas banderas españolas.

Donde esta toda esa gente, manadas de gente, que celebra a las tres de la madrugada la victoria de un equipo de fútbol.

Donde esta toda esa gente que acude en masa al espectáculo nocturno de la “Fura dels Baus” en las celebraciones del dos de mayo ( en el que por cierto se hizo un homenaje a las tropas francesas con la marsellesa incluida, y por no poner ni se puso el himno español sustituido por el himno de la unión europea), durante mas de una hora la gente acudía a este evento.

Y veinte años ha tardado Madrid, y su ayuntamiento en poner un monumento, y mas de tres años desde que se solicito por primera vez, que vergüenza.

Y nuestros muertos donde quedan, solo en las noticias, no puede hacer el pueblo español un simple esfuerzo por acudir a arropar a los familiares, y decir a los terroristas,
¡ESTAMOS AQUI ¡

Triste, muy triste.

El acto entrañable, los discursos magníficos y el cielo llorando al final mientras sonaban los acordes del himno Español.

Yo estaré siempre arropando, luchando con mi presencia, se lo debo a las victimas del terrorismo y a sus familiares.