viernes, 1 de agosto de 2014

Los lirios del campo y las aves del cielo de Soren Kierkegaard

Hace unos día leía en el Diario de Cádiz un artículo de Enrique García-Maiquez, en el que recomendaba este libro. Sabedor de su tino para la selección de lecturas me fuí, sin dudarlo a hacerme con este libro que publicó recientemente RIALP, en una edición reducida, de unas ochenta páginas que es una selección, muy bien hecha por cierto, del libro original del danés Soren Kierkegaard, más voluminoso.
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No se menciona en el libro a cargo de quién corrió la edición, pero queda con un aspecto uniforme y de una homogeneidad absoluta. Los lirios del campo y las aves del cielo es un comentario a un pasaje evangélico de San Mateo, Mt. 6, 24-34, que dice: "Nadie puede servir a dos señores, pues menospreciará a uno y amará al otro, o querrá mucho a uno y despreciará al otro. No se puede servir a la vez a Dios y a las riquezas. Por eso les digo: No se preocupen por su vida, qué comerán o beberán; ni por su cuerpo, cómo se vestirán. ¿No tiene la vida más valor que la comida, y el cuerpo más que la ropa? Fíjense en las aves del cielo: no siembran ni cosechan ni almacenan en graneros; sin embargo, el Padre celestial las alimenta. ¿No valen ustedes mucho más que ellas? ¿Quién de ustedes, por mucho que se preocupe, puede añadir una sola hora al curso de su vida? ¿Y por qué se preocupan por la ropa? Observen cómo crecen los lirios del campo. No trabajan ni hilan; sin embargo, les digo que ni siquiera Salomón, con todo su esplendor, se vestía como uno de ellos. Si así viste Dios a la hierba que hoy está en el campo y mañana es arrojada al horno, ¿no hará mucho más por ustedes, gente de poca fe? Así que no se preocupen diciendo: “¿Qué comeremos?” o “¿Qué beberemos?” o “¿Con qué nos vestiremos?” Porque los *paganos andan tras todas estas cosas, y el Padre celestial sabe que ustedes las necesitan. Más bien, busquen primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas les serán añadidas. Por lo tanto, no se angustien por el mañana, el cual tendrá sus propios afanes. Cada día tiene ya sus problemas".
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Kierkegaard, cristiano de fe asentada y profunda hace una reflexión sobre el significado de este pasaje. Parte importante de su explicación son dos breves cuentos, uno de un lirio y otro de una paloma, que ayudan a entender el mensaje evangélico en su inmensa profundidad y con la enorme esperanza que nace de sus versículos.