jueves, 14 de agosto de 2014

El pensamiento cautivo de Czesław Miłosz

Hace algunos años escribí en mi larga lista de libros pendientes uno de un autor descocido por mi pero que las referencias me hicieron ponerlo en el primer lugar. Sigo sin recordar de dónde obtuve la referencia pero ya sé porqué estaba en primer lugar. Czesław Miłosz es un escritor polaco que recibió el Premio Nobel de literatura en 1980, año turbulento en su patria polaca de la que se fue en los primeros años 1950 tras dejar un puesto diplomático en París al ser consciente de la naturaleza del régimen comunista del que no quiso seguir siendo cómplice.
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Miłosz, que falleció hace hoy exactamente 10 años en Cracovia, y aprovecho para rendirle homenaje, escribió en París este libro que lleva por título El pensamiento cautivo. En el reúne nueve ensayos en los que la temática general es la forma en la que el comunismo manipulaba la maquinaria cultural, siguiendo las pautas de Antonio Gramsci, y cómo el aparato político iba neutralizando o ensalzando a los escritores en función de su utilidad para los objetivos revolucionarios. El autor incluye un visión extraña y falseada del cristianismo, así como una visión de España y la conquista de América basada en la Leyenda Negra. No obstante, de los nueve ensayos, los que resultan más interesantes son los cuatro en que retrata a intelectuales, en el peor sentido de la palabra, a los que conoció y trató personalmente, algunos incluso amigos de juventud.
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Los cuatro ensayos en los que traza el retrato cultural y, sobre todo, moral de cuatro escritores, quienes a pesar de que enmascara su identidad bajo pseudónimos, han sido identificados y, posiblemente para la sociedad polaca de sus tiempos resultaba más evidente a quién se refería. Los escritores elegidos son: “A, el Moralista”, que se refiere al escritor Jerzy Andrzejewski; “B, el Amante Desdichado” que corresponde a Tadeusz Borowski; “C, el Esclavo de la Historia” bajo cuyo nombre estaba el diplomático Jerzy Putrament y “D, el Trovador”, referido a Konstanty Ildefons Gałczyński. Estos cuatro ensayos son un verdadero bestiario, muestra de iniquidad, de adaptación al nuevo régimen polaco de los 1940s que retrata, a su vez, un perfil psicológico, de determinadas categorías humanas de aquellos años, pero permanentes en nuestra sociedad actual.
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Es una lectura muy recomendable para aquellos desmemoriados (o con memoria selectiva) para saber qué fue, y sigue siendo, el comunismo y el peligro que supone esta ideología totalitaria, sobre todo ahora que se nos presenta bajo modernas y atrayentes disfraces.