jueves, 8 de diciembre de 2011

Inmaculada Concepción. Patrona de España y de su Infantería

Hoy, 8 de diciembre, se celebra como cada año la festividad de la Inmaculada Concepción, Patrona de España y de la mejor Infantería del Mundo, que la invocó en los momentos de mayor peligro, en Flandes y en Nápoles, en Lepanto y en Nueva Granada, en Cuba y en Filipinas, en el Rif y a orillas del Volchov, en el Sahara y en Afganistán. Allá donde un infante español arriesgaba su vida por su Patria ya fuera en campos, montañas, bosques o páramos de nuestra querida piel de toro y allá donde jamás se ponía el sol, jamás faltó una plegaria para Nuestra Madre Inmaculada.
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Nada mejor que un Premio Nobel para felicitar a todos los soldados de la Infantería española, desde S.M. el Rey hasta aquel bisoño centinela que esta noche, solo, alerta y bajo un frio inclemente, se volverá a sentir el amo del mundo mientras vela la libertad de los españoles desde cualquier rincón del mundo. Camilo José Cela nos lo dijo así:

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A pie y sin un ochavo en los bolsillos, calados hasta los huesos y con el estómago frío; en la vista una nube de hielo y en el dedo que oprime el gatillo un sabañón.

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El día 8 de Diciembre hace frio, mucho frio, pero nunca bastante para frenar a la Infantería, que con un trajecito de dril, derrite la nieve de los montes y la escarcha de los ríos difíciles y el hielo que oprime los corazones en desgracia.

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Ningún oficio más bonito que el de Capitán de Infantería, artesano del valor heroico, orfebre del valor estoico, que va a pie donde lo mandan con sus hombres detrás, y que a veces se queda en el camino con una bala "¡Con qué facilidad, Dios mio!" que le para los pulsos del corazón. La guerra no es triste, porque levanta las almas. La guerra no es triste porque nos enseña que fuera de la Bandera, nada, ni aún la vida, importa.

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La Infantería es la guerra a pie firme, la guerra cara a cara, la vida jugada a cara y cruz de la victoria y la muerte. La infantería es la guerra a cuerpo limpio, y el infante lidiador que lleva el espíritu armado de un estoque de fuego, como un arcángel de estrellas en la bocamanga. La Infantería no es la materia, es el ligero y tenue soplo que vivifica. La Infantería no es la masa, es la compañía. La Infantería no es, a veces, ni el concierto; es siempre la canción arrebatada del solitario centinela, que canta para que el Cabo de Guardia sepa que está vivo.

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Quien no haya sido soldado de Infantería quizá ignore que cuando
o el hombre se cansa, aún le faltan muchas horas y muchas leguas para cansarse. Porque el secreto de la Infantería, (nosotros estamos hablando naturalmente de la Infantería Española, la de las cornetas en el cuello de la guerrera) es el de sacar fuerzas de flaqueza y hacer de tripas corazón. Que nunca más noble fin tuvieron, ni nada mejor pudieron servir. Quien no haya sido soldado de Infantería que cuando el hombre se lanza, cuando al hombre se le calienta la sangre, lo más difícil es pararlo y enfriarlo.
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Porque el otro secreto de la Infantería es el de calentar el aire con la mirada y darse cuenta de que la batalla terminó cuando el soldado creía que estaba empezando. Que nunca mejores temples se conocieron ni en más gallardo menester se emplearon. Quien no haya sido soldado de Infantería quizá ignore lo que es sentirse amo del mundo a pie y sin dinero.

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A pie paseamos por donde quisimos, porque el que no va a pie, no se entera y os lo dice un vagabundo. Y sin dinero izamos nuestra Bandera donde nos dio la gana y donde nos mandaron, porque la victoria no es algo que se compra sino que se conquista y os lo dice un pobre. Ningún oficio más bello que el de infante, que lleva su casa a cuestas como el caracol y se pelea porque no admite jaques; como el león y como el gallo y como el toro. Sin medir las fuerzas (que no fuera noble presentar las batallas ganadas) y sin mirar atrás porque detrás no hay nada, absolutamente nada.

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Con el frio del 8 de Diciembre se calienta nuestro corazón al pensar, como a una novia a la que quisiésemos, en la Infantería. Resuenan pífanos marciales y aún nupciales en la última y más profunda revuelta de nuestros oídos y aún se estremece, gracias a Dios, ese último nervio que en los cuerpos de los bien nacidos se guarda, como oro en paño, para que vibre en las ocasiones solemnes.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Qué mejor sitio para honrar a la mejor advocación de Nuestra Sra que el Baluarte de la Hispanidad y qué mejor protegida que la Infanteria Española.

Magnífica entrada.

Muchas gracias. Un abrazo.

MSM.

Anónimo dijo...

Extraordinaria entrada Abu Saif, que orgullo ser español e infante, que calor en la sangre y que ganas de jaque al leer al bueno de Camilo. Descansad en paz todos aquellos que a pie y sin dirnero disteis la vida por la Patria de uno a otro confín del mundo. Gloria los heroes de la Patria. Viva Siempre España con Honor!

ISC

Abu Saif al-Andalusi dijo...

Muchas gracias camaradas. Además, al grito de ISC, sólo se puede decir. ¡¡¡Viva!!!
Un abrazo

Gonzalo dijo...

¡¡Viva!!

Embajador en el infierno dijo...

Gran entrada sobre la infantería española a través de las palabras de Camilo José Cela , pero tratandose de la fiel infanteria me parecía pecado no mencionar estos versos de Calderón de la Barca sobre los Viejos Tercios:
Este ejército que ves
vago al yelo y al calor,
la república mejor
y más política es
del mundo, en que nadie espere
que ser preferido pueda
por la nobleza que hereda,
sino por la que el adquiere;
porque aquí a la sangre excede
el lugar que uno se hace
y sin mirar cómo nace
se mira como procede.

Aquí la necesidad
no es infamia; y si es honrado,
pobre y desnudo un soldado
tiene mejor cualidad
que el más galán y lucido;
porque aquí a lo que sospecho
no adorna el vestido el pecho
que el pecho adorna al vestido.

Y así, de modestia llenos,
a los más viejos verás
tratando de ser lo más
y de aparentar lo menos.

Aquí la más principal
hazaña es obedecer,
y el modo cómo ha de ser
es ni pedir ni rehusar.

Aquí, en fin, la cortesía,
el buen trato, la verdad,
la firmeza, la lealtad,
el honor, la bizarría,
el crédito, la opinión,
la constancia, la paciencia,
la humildad y la obediencia,
fama, honor y vida son
caudal de pobres soldados;
que en buena o mala fortuna
la milicia no es más que una
religión de hombres honrados.

Saludos, VIVA ESPAÑA