viernes, 14 de octubre de 2011

Tempestades de acero de Ernst Jünger

Han sido muchos los escritores y militares que han dicho que Tempestades de acero es el mejor libro de guerra jamás escrito, disputándose el puesto, quizás, con la Eneida de Virgilio. Lo que podría ser interpretado como una exageración, no lo es. Y no lo es por la calidad literaria de un intelectual puntero en la Europa del siglo XX que es, además uno de los oficiales alemanes más veces herido, catorce, y más condecorado de la I Guerra Mundial. Estos ingredientes son suficiente para que este libro atesore las más perspicaces, humanas y valiosas opiniones y vivencias sobre la guerra en general y sobre el sufrimiento humano en particular.
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El respeto al
vencido y el culto al valor y al honor del combatiente, propio o enemigo, son para Ernst Jünger, señas de identidad permanentes en este libro lo que hace que su lectura sea más veraz y se diluya cualquier pretensión partidista o sesgo ajeno a la verdad.
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El libro fue publicado en 1920 siendo un éxito de ventas en una Alemania que necesitaba, con ansiedad, recuperar el pulso y la memoria para olvidar una guerra perdida en los despachos pero sufrida y, desde luego, no perdida en los campos de batalla.
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Esta edición española, de 1965, se debe a su traductor, Fermín Uriarte, e incluye, como las ediciones originales alemanas una colección de fotografías tomadas en el frente que ayudan a entender y a "vivir en las trincheras", el agobio del omnipresente barro, de la destrucción y el frio. Una serie de notas al pie hacen más comprensible la lectura de esta obra magníficamente traducida.
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Este libro ayuda a comprender las sensaciones y el miedo, el sueño y el cansancio de cualquier combatiente, ya sea en la ya trasnochada Primera Guerra Mundial como en los últimos combates de Afganistán, ya que es el hombre, con sus grandezas y miserias el que gana y pierde las guerras, con su alma de soldado.

4 comentarios:

Dal dijo...

Es un libro excelente, único. Por cierto, yo lo tengo dedicado por el propio Jünger, con quien compartí mesa y mantel en unos cursos de verano de la UCM. Un incunable.

Abu Saif al-Andalusi dijo...

Dal, tienes una joya en tu biblioteca, pero seguro que el poder haber estado con Jünger vale más que el libro.
Gracias Dal.
Abu

Maite Marín dijo...

La traducción de este libro no es de Fermín Uriarte sino de Mariano Marín Casero

Abu Saif al-Andalusi dijo...

Gracias, Maite, por la clarificación. Imagino que te unen lazos familiares.
Gracias por la visita.