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El respeto al
El libro fue publicado en 1920 siendo un éxito de ventas en una Alemania que necesitaba, con ansiedad, recuperar el pulso y la memoria para olvidar una guerra perdida en los despachos pero sufrida y, desde luego, no perdida en los campos de batalla.
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Esta edición española, de 1965, se debe a su traductor, Fermín Uriarte, e incluye, como las ediciones originales alemanas una colección de fotografías tomadas en el frente que ayudan a entender y a "vivir en las trincheras", el agobio del omnipresente barro, de la destrucción y el frio. Una serie de notas al pie hacen más comprensible la lectura de esta obra magníficamente traducida.
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Este libro ayuda a comprender las sensaciones y el miedo, el sueño y el cansancio de cualquier combatiente, ya sea en la ya trasnochada Primera Guerra Mundial como en los últimos combates de Afganistán, ya que es el hombre, con sus grandezas y miserias el que gana y pierde las guerras, con su alma de soldado.
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Esta edición española, de 1965, se debe a su traductor, Fermín Uriarte, e incluye, como las ediciones originales alemanas una colección de fotografías tomadas en el frente que ayudan a entender y a "vivir en las trincheras", el agobio del omnipresente barro, de la destrucción y el frio. Una serie de notas al pie hacen más comprensible la lectura de esta obra magníficamente traducida.
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Este libro ayuda a comprender las sensaciones y el miedo, el sueño y el cansancio de cualquier combatiente, ya sea en la ya trasnochada Primera Guerra Mundial como en los últimos combates de Afganistán, ya que es el hombre, con sus grandezas y miserias el que gana y pierde las guerras, con su alma de soldado.
4 comentarios:
Es un libro excelente, único. Por cierto, yo lo tengo dedicado por el propio Jünger, con quien compartí mesa y mantel en unos cursos de verano de la UCM. Un incunable.
Dal, tienes una joya en tu biblioteca, pero seguro que el poder haber estado con Jünger vale más que el libro.
Gracias Dal.
Abu
La traducción de este libro no es de Fermín Uriarte sino de Mariano Marín Casero
Gracias, Maite, por la clarificación. Imagino que te unen lazos familiares.
Gracias por la visita.
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