viernes, 4 de enero de 2008

Catolicismo y Socialismo

Las últimas jornadas nos han deparado una gran cantidad de encuentros y desencuentros entre Socialismo y Catolicismo. Algunos verdaderamente esperanzadores, otros de una zafiedad vergonzosa.
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La primera, no por anunciada menos gozosa, se trata de la conversión de Sir Anthony Blair, antiguo Primer ministro del Reino Unido y líder del socialismo británico, que por ser premarxista es más sensato y menos radical que sus compañeros continentales de la Internacional Socialista, a parte de tener las manos limpias de sangre. Creo que ha sido un buen gobernante y una buena noticia para el catolicismo británico, donde hasta 1829, profesar obediencia a Roma era un grave delito. Doy la bienvenida al Señor Blair a la verdadera religión y espero que su ejemplo sea seguido por más británicos que soportan una Iglesia en caida libre, con graves crisis morales y de vocaciones. Poco más se podía esperar de una religión nacida de un "calentón regio" de Enrique VIII.
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La segunda, es más cercana y más impresionante. Se trata de la conversión de la senadora más votada de España. La barcelonesa del PSOE Mercedes Aroz. Tras su conversión ha declarado que abandona la política y su partido con el que discrepó en la aprobación de la legislación más antisocial y anticristiana que hay en Europa. Su conversión nace de una profunda reflexión y de una honestidad moral realmente envidiable. La visión en Roma de 2 millones de jóvenes aclamando al Papa Juan Pablo II le hizo pensar y mucho sobre el verdadero liderazgo y el sentido de la Fe. Posteriormente la lectura del famóso diálogo entre el más prestigioso de los ideólogos marxistas y líder de la escuela de Franckfurt, Jurgen Habermas y el entonces Cardenal Ratzinger, hoy nuestro Sumo Pontífice, que siendo de una altura intelectual impresionante, dejó a Mercedes meditabunda sobre si se puede alcanzar a Dios por la Razón. Ella lo hayó y nos alegramos. Sólo espero que comparta con nosotros el testimonio de su particular camino de Damasco que será, seguro, un ejemplo para todos.
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Por último, el Embajador de España ante la Santa Sede y antiguo Alcalde de la Coruña, Francisco Vázquez, ha hecho unas declaraciones al diario La Razón, en las que manifiesta que "el PSOE debe pedir perdón a la Iglesia por la persecución religiosa durante la guerra civil". Estas declaraciones honran a quien representa a España ante Su Santidad, por su coherencia aún perteneciendo al partido objeto del reto. La militancia socialista y la fe católica son compatibles, como ha demostrado Vazquez, pero en las condiciones actuales se hace relamente complicado cuando la acción política está secuestrada por las disciplinas de partido y, en el presente caso, el PSOE proponga legislaciones claramente atentatorias contra la familia además de comenzar una auténtica campaña de acoso y derribo contra la Iglesia.
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Efectivamente, tras la concentración por la Familia Cristiana, convocada por el Arzobispo de Madrid en pasado 30 de Diciembre, el partido de Gobierno ha sido consciente de su debilidad frente al poder moral que supone la Iglesia, de la impresionante capacidad de convocatoria de los Obispos, infinitamente mayor que la de ningún partido y la furibunda reacción no se ha hecho esperar. En un país donde todavía un 20% de la población va a misa todos los domingos y en vísperas electorales, el PSOE y el Gobierno han decidido atacar a los católicos, pensando que con ello serán capaces de ganar al PP, sin darse cuenta de que no tiene nada que ver. La Iglesia sigue el "programa electoral del Evangelio" y por ello defiende a sus feligreses de las agresiones legislativas. Eso es todo. ¿Serán capaces los políticos (y casi todos los periodistas) españoles de dejar de verlo todo a través de un prisma ideológico?. Me temo que no..
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Ladran, luego cabalgamos...

2 comentarios:

Alberich el Negro dijo...

Admirable, querido anfitrión, el testimonio de la senadora Mercedes Aroz. Siempre me ha parecido que hay gente especialmente inclinada a estos procesos de conversión (al principio marxista y de extrema izquierda, ahora católica...); espíritus apasionados y un tanto radicales que son capaces de comprometerse con sus ideales para llevarlos hasta las últimas consecuencias. Creo que es una cuestión de temperamentos. Yo, sin embargo, como soy más bien poco apasionado —que no lábil— y bastante cerebral, no he experimentado nunca una catarsis semejante, ni he tenido jamás una experiencia de conversión similar (y conste que me gustaría vivirla, pues ha de ser muy placentera, una vez que se abandona el doloroso proceso preparatorio).

Por otra parte, yo que tengo dudas sobre tantas cosas y que me considero un agnósico —que no agnóstico, pues ni siquiera estoy tan seguro como éstos últimos de que le sea imposible al hombre llegar al conocimiento de Dios— siento envidia de los creyentes y puedo asegurar que algo si tengo claro: no soy anticlerical; antes al contrario, a pesar de mi falta de fe me siento especialmente vinculado a la Iglesia cristiana (en particular a la católica, como español que soy) y muy orgulloso de ser europeo y de haberme educado en una tradición cultural y espiritual como la cristiana.

Feliz año y un saludo cordial desde el Nibelheim.

Anónimo dijo...

Tony Blair, al que Don Jose Bono Martinez llamó Gilipollas Integral, ha sido fichado por la prestigiosa Banca J.P. Morgan