miércoles, 2 de abril de 2014

Una familia de Tokio de Yôji Yamada

El festival de cine de Valladolid le concedió la Espiga de Oro a la mejor pelícla en 2013 a esta cinta japonesa, remake de Cuentos de Tokio dirigida por Yasujirō Ozu en 1953 y considerada una de las grandes obras de arte del cine.
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El prolífico director japonés Yôji Yamada, llevó a la gran panalla una adaptación moderna de la película citada más arriba en la que se ponen de manifiesto las relaciones entre padres e hijos ya adultos y cómo el egoismo de los hijos hacen de los padres una pesada carga.
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Una familia de Tokio cuenta la historia del viejo Shukichi Hirayama y su esposa Tomiko viven en una pequeña isla. Aunque no les gusta la vida urbana, van a Tokio a pasar unos días con sus hijos. El mayor, Koichi, es médico, tiene dos hijos y dirige un hospital; la segunda, Shigeko, es dueña de un salón de belleza y también está casada y el pequeño, Shuji, no tiene un trabajo fijo y está considerado por todos como un "bala perdida". Pero la aparición de Noriko, la novia del hijo menor, hace que todo cambie, sobre todo cuando la desgracia se cierne sobre esta familia tan bien avenida en apariencia.
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A pesar de las notables peculiaridades de la cultura y civilización japonesa, esta película es plenamente adaptable a nuestra civilización occidental ya que los problemas generacionales presentados son los mismos que sufrimos y sufriremos según el individualismo va hacíendose hueco en nuestra sociedad. 
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Es una película notable en la que sus casi dos horas y media de metraje pasan rápido y nos sumerge en la sensación de abandono de los ancianos y del egoismo de los hijos. Una película que hay que ver.