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A pesar de que en el libro hay algunos errores de grueso calibre, unos de simple percepción y otros de, como es de suponer, absoluta falta de información, como decir que Beigbeder era pro-alemán, el conjunto es vibrante y muestra un retrato de España e Inglaterra de los años 30 y 40 a través de las peripecias de los personajes, casi todos ellos británicos, que protagonizan un libro en el que los españoles son siempre actores secundarios, hasta los últimos capítulos en que el casamiento de Burns con una hija del Doctor Marañón modifica el "paisaje humano" y hace que la vida de Tom Burns deje de girar sobre Londres para hacerlo sobre Madrid.
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Este libro es un testimoinio personal bien resuelto, a pesar de hacerse en tercera persona, que complementa a otros libros más académicos o autobiográficos para dar una idea de las luchas internas dentro y fuera de España y, sobre todo, en unos servicios de inteligencia británicos infiltrados y manipulados, y así continuaron hasta 1964, por la Unión Soviética.
3 comentarios:
Beigbeder no era germanófilo, sin duda, pero no fue como algunos sugieren, antifranquista. No hay que olvidar la carta en la que dirigiéndose al Caudillo, le pide que, en lugar de restablecer la Monarquía, instaure su propia dinastía, oportunamente rescatada por Luis Togores en sus libros sobre Muñoz Grandes y Yagüe.
Lo mejor de Beigbeder, sin duda, la carta en la que pide a Franco que instaure su propia diastia en lugar de la borbonica, documento interesantisimo rescatado por Togores en su biografia de Yague.
Felizmente el Caudillo declinó la propuesta porque la linea dinbástica hubiera sido un poco desastre...
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