martes, 19 de abril de 2016

El camino al 18 de julio de Stanley G. Payne

Stanley G. Payne es uno de los historiadores anglosajones, norteamericano en este caso, que se han acercado con curiosidad y empeño a indagar los qués y los porqués de España y más en concreto los de la Guerra Civil que dividió y asoló a nuestra Patria hace ahora ochenta años. Su trabajo de investigación comenzó temprano y en la década de los 1950s ya había entrevistado personalmente a muchos de los protagonistas del conflicto. Su celo por la investigación y la búsqueda de la verdad le han llevado a continuar sus trabajos cuando cuenta ya con más de 82 años.
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El camino al 18 de julio salió a la venta a mediados de marzo y ha sido editado por Planeta (Espasa), en un volumen de más de 400 páginas repletas de referencias bibliográficas entre las que hay, como primicia, algún documento no conocido o tenido en cuenta hasta ahora, incluyendo diversa correspondencia entre líderes políticos de la época.
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El subtítulo de este libro es clarificador: La erosión de la democracia en España (diciembre de 1935 - julio de 1936). En efecto, este libro va desgranando los hechos más significativos de la vida política de España desde finales de 1935 hasta el 18 de julio de 1936, periodo en el que, mediante un proceso revolucionario extremadamente violento dirigido por las fuerzas marxistas y con el beneplácito del gobierno de Casares Quiroga, llegaron hasta el asesinato del líder de la oposición, José Calvo Sotelo, verdadero punto de no retorno hacia la guerra.
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No por sabidos son menos dolorosos los hechos y sus consecuencias. El carácter ególatra de Alcalá-Zamora, la estupidez e incapacidad de Casares Quiroga y de Azaña, prisionero además del Frente Popular, la violencia de los pistoleros de ambos bandos, pero en especial de las izquierdas que cometen, en dos años, el 70% de los 4000 asesinatos políticos...
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Sirve este necesario libro y el amargo poso que deja para refutar la mentira, convertida en obligatoria, según la cual un puñado de generales y obispos derribaron una democracia modélica. Muy al contrario, España era, desde febrero de 1936, simplemente una dictadura de corte soviético.